Ocho de cada diez hogares resignó gastos para sostenerse

El 81,6% reconoce que en los últimos seis meses tuvo que resignar algo para sostenerse, desde salidas, ocio  y, en los casos más delicados, gastos básicos como alimentos.
Economía 28 de abril de 2026

El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora asegura que el malestar económico que ya se viene registrando en las mediciones previas, vuelve a aparecer en abril con mucha fuerza en la vida cotidiana de los hogares. Los datos sobre economía doméstica terminan de darle cuerpo concreto a ese malestar: el 81,6% de los consultados reconoce que en los últimos seis meses tuvo que resignar algo para sostenerse, desde salidas, ocio o consumos no esenciales hasta compras habituales del hogar y, en los casos más delicados, gastos básicos como alimentos, salud o servicios.

El ajuste, así, dejó de ser una discusión abstracta sobre variables macroeconómicas para convertirse en una experiencia cotidiana de privación, donde una parte importante de la sociedad ya no está recortando excedentes, sino aspectos centrales de su vida diaria.

Sobre esa base material se monta buena parte del desgaste político que hoy exhibe la gestión de Javier Milei: cuando el 86,6% siente que su salario no le gana a la inflación y el 60,4% afirma que sus ingresos le alcanzan sólo hasta el día 20 del mes, la tolerancia social frente al ajuste empieza a depender cada vez más de la credibilidad del Gobierno. Y ahí es donde las denuncias por corrupción adquieren un efecto mucho más corrosivo: no irrumpen sobre una sociedad estable, sino sobre hogares que ya vienen haciendo esfuerzos, resignando consumos y administrando privaciones. En ese contexto, la percepción de que el Gobierno podría estar reproduciendo prácticas asociadas a la misma “casta” que prometía combatir termina agravando la decepción y trasladándola al plano de la evaluación política. Por eso, la caída en la aprobación no parece responder a un único episodio, sino a la combinación entre malestar económico cotidiano y pérdida de autoridad moral, una mezcla que ayuda a explicar por qué la desaprobación viene creciendo sostenidamente desde febrero.

GASTOS FAMILIAS

INDEC

En abril, la distancia entre la economía que informa el INDEC y la economía que viven los hogares volvió a ampliarse. El 70,3% de los consultados considera que el dato oficial de inflación no refleja adecuadamente la variación de precios que percibe en su vida cotidiana, un salto importante respecto de enero, cuando esa mirada alcanzaba al 56,4%, el valor más bajo de la serie. No se trata sólo de una discusión sobre metodología o sobre cómo se construye un índice: lo que aparece es una crisis de validación social del dato público. Cuando la inflación oficial deja de coincidir con la sensación cotidiana de encarecimiento, el problema deja de ser estadístico y pasa a ser político, porque se debilita la confianza en una de las referencias centrales con las que el Gobierno busca reforzar el debate económico.

Esa desconfianza encuentra una explicación concreta en el bolsillo. El 86,6% afirma que su salario no le gana a la inflación, el peor registro de toda la serie reciente, por encima del 74,7% de enero y del 83,9% de marzo. Ahí está el núcleo del problema: la sociedad no compara el dato oficial con una abstracción, sino con el resultado material que deja en la vida diaria. La inflación ya no se mide en decimales, sino en cuánto dura el ingreso, cuánto margen queda después de pagar lo básico y hasta qué fecha del mes se puede sostener el consumo habitual. Por eso, cuando el índice baja, pero el salario sigue sin recomponer poder de compra, el dato pierde capacidad de persuadir. El número oficial puede ordenar la macro, pero si no corrige la experiencia real del hogar, deja de ser creíble para una mayoría social.

El punto se vuelve todavía más delicado porque esa desconfianza no aparece aislada, sino en una sociedad que ya viene recortando gastos y ajustando hábitos de consumo. En informes anteriores, Zentrix ya había mostrado que el deterioro de los ingresos y la necesidad de resignar consumos empujaban a los hogares a una lógica cada vez más defensiva.

GASTOS FAMILIAS1

En abril, esa tendencia no se revierte: el 60,4% dice que sus ingresos le alcanzan sólo hasta el día 20 del mes, y el clima general sigue marcado por la sensación de pérdida. En ese contexto, el dato del INDEC deja de funcionar como una herramienta de representación de la realidad y empieza a leerse, para una parte creciente de la sociedad, como una cifra que no captura el verdadero ritmo al que se encarece la vida. La brecha, entonces, no es sólo entre inflación oficial e inflación percibida, sino entre la narrativa económica del Gobierno y la experiencia concreta de los hogares.

También hay una dimensión política más fina en esta lectura. Entre quienes votaron al oficialismo en 2025, una amplia mayoría sostiene que su salario no le gana a la inflación, aunque conserva una lectura más tolerante del presente; entre los opositores, en cambio, la percepción negativa sobre el ingreso es prácticamente unánime.

Eso sugiere que el dato oficial todavía puede ser parcialmente amortiguado por la identidad política, pero ya no alcanza para neutralizar el malestar material. La conclusión de fondo es que la inflación erosiona ingresos y también erosiona confianza. Y cuando la mayoría siente que el salario pierde, que el mes se hace más largo y que la referencia oficial no expresa lo que efectivamente ocurre en la góndola, en los servicios o en el gasto cotidiano, lo que se debilita no es sólo la credibilidad del índice, sino también la capacidad del Gobierno para convertir ese índice en prueba social de mejora.

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Sobre el estudio

Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP), un estudio desarrollado desde Zentrix Consultora con el propósito de relevar percepciones políticas y económicas de la población residente en la Argentina. El relevamiento, correspondiente a la medición de abril incluyó 1.559 casos válidos con cobertura nacional. Fue realizado mediante un diseño muestral ponderado por región y edad según el último padrón electoral. La recolección de datos se efectuó a través de un cuestionario autoadministrado en línea, con difusión controlada y posterior depuración de registros inválidos. Se aplicaron mecanismos de validación mediante variables externas (como el voto declarado en el balotaje presidencial de 2023 y las elecciones legislativas de octubre de 2025), y los resultados fueron ajustados para garantizar representatividad nacional. Bajo estas condiciones, el margen de error teórico se estima en ±2,48%, con un nivel de confianza del 95%. Los resultados no deben extrapolarse a niveles subnacionales sin la debida cautela metodológica.

Sobre Zentrix Consultora

Zentrix está conformada por profesionales especializados en estadística, economía, análisis de datos y comunicación, con el objetivo de producir informes claros, sólidos y técnicamente consistentes. A través del relevamiento, el procesamiento de información y la elaboración de análisis sociales y económicos, buscamos aportar datos útiles al debate público, mejorar la comprensión del entorno y acompañar a organizaciones e instituciones en la planificación y en la construcción de mensajes estratégicos con mayor sustento y precisión.

 

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