La “baja de tasas” en la ciudad de Neuquén

El municipio eliminó 45 de 180 conceptos: 25% por cantidad. Ese porcentaje no equivale a una rebaja del 25% en la factura del vecino ni en la recaudación. En paralelo aumentaron o se actualizaron obligaciones masivas y el presupuesto municipal creció con fuerza.
Economía 06 de septiembre de 2026

La Municipalidad de Neuquén desplegó un agresivo plan de competitividad fiscal eliminando 52 Tasas administrativas, lo que inyecta cerca de $25.000 millones a los sectores de mayor facturación. Sin embargo, detrás del anuncio de "pago cero" para empresas y nuevos comercios, se esconde una realidad asfixiante para el vecino común: los tributos masivos sufrieron incrementos de entre el 600% y el 900% en zonas residenciales, impulsados por un mecanismo de indexación trimestral atado al IPC.

Mientras las arcas municipales celebran un presupuesto récord impulsado por el derrame de Vaca Muerta, la oposición y los amparos colectivos exponen que el costo de mantener un mega-plan de obra pública se está trasladando directamente al bolsillo de los ciudadanos.

La reciente reforma tributaria de la Municipalidad de Neuquén, presentada con bombos y platillos como un histórico "alivio fiscal", expone una grieta profunda entre el relato de la eficiencia y el bolsillo real del ciudadano de a pie. Estamos, sin lugar a dudas, ante la paradoja perfecta del derrame de Vaca Muerta: un municipio con superávit récord que desgrava hacia arriba mientras ajusta hacia abajo.

Por un lado, el oficialismo exhibe con orgullo la quita definitiva de 52 Tasas administrativas. Se trata de una simplificación burocrática innegable que devuelve cerca de $25.000 millones al circuito corporativo. Medidas como la eliminación de la polémica Tasa Forestal-Habitacional —que golpeaba a las operadoras energéticas—, el esquema de tasa cero para el Parque Industrial y la gratuidad por un año en licencias comerciales para nuevos locales son música para los oídos del sector empresarial. Es una estrategia clara para consolidar a Neuquén como el faro corporativo de la región, pero la pregunta incómoda surge de inmediato: ¿quién financia la fiesta de la competitividad?

La respuesta se encuentra al abrir la boleta de servicios urbanos en cualquier hogar residencial. Detrás del "maquillaje" de las micro tasas eliminadas, los tributos masivos sufrieron incrementos feroces que promediaron el 600%, llegando en varios casos al 900%. El verdadero enemigo silencioso del contribuyente es el mecanismo de indexación trimestral obligatorio atado al Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esta actualización automática provoca que las tasas retributivas básicas se encarezcan muy por encima de la capacidad de recomposición salarial del vecino promedio.

Aunque el municipio intente matizar el impacto con el "Descuento Neuquino" de hasta el 50% por buen cumplimiento, el piso tarifario ya es prohibitivo, al punto de haber activado amparos colectivos y un creciente malestar vecinal. Esta distorsión se vuelve aún más evidente al analizar el destino de los fondos.

Al amparo de un presupuesto expansivo e histórico, la gestión destina cerca del 45% de sus recursos totales exclusivamente a la obra pública. Nadie puede negar el valor de infraestructuras como la reconversión de la Avenida Mosconi, pero el modelo de financiamiento cruje por sus costados. Al ahogo de las tasas residenciales se le suma la polémica vigencia de la Tasa Vial sobre los combustibles, un recargo que no solo encarece el transporte cotidiano, sino que empuja a los automovilistas a cruzar los puentes para cargar nafta en localidades vecinas, erosionando la propia economía local.

¿Alivio fiscal o saqueo al vecino?

La reforma fiscal de Neuquén deja una lección preocupante sobre las prioridades políticas en tiempos de bonanza de recursos. Aliviar la carga burocrática a las grandes empresas es un incentivo válido, pero pierde legitimidad moral cuando se sostiene mediante la presión asfixiante sobre el consumo diario y la vivienda de los ciudadanos.

El anuncio municipal del 7 de enero de 2025 informó la eliminación de 45 tributos o conceptos de un universo declarado de 180. La ordenanza fue aprobada por unanimidad en marzo de 2025. Si dividimos los 45 conceptos eliminados sobre los 180 existentes, eso nos da una reducción del 25%. El cálculo es correcto, pero todos los conceptos pesan igual en el conteo aunque recauden montos radicalmente diferentes. Por ello, la frase “se eliminó el 25% de las tasas” no debe traducirse como “los vecinos pagan 25% menos”.

Un reciente informe de Consultores Tributarios expone esta realidad:

1.       La expresión “25% menos de tasas” es válida como conteo, pero insuficiente como medida de presión fiscal.

2.       No se publicó inicialmente el peso de las 45 Tasas eliminadas sobre la recaudación total ni el ahorro promedio por hogar.

3.       Los tributos masivos siguieron vigentes y algunos aumentaron por alícuota, actualización, valuación o incorporación de una nueva tasa.

4.       El presupuesto aumentó 191,4% entre 2024 y 2025 y otro 36,5% entre 2025 y 2026 en términos nominales.

5.       Los recursos propios presupuestados crecieron 223,3% entre 2024 y 2025 y 65,6% entre 2025 y 2026.

6.       No existe un promedio oficial único publicado del revalúo 2026 para Neuquén capital. La carga municipal efectiva divulgada muestra aumentos residenciales cercanos a 100%–180%, con casos parcelarios sustancialmente mayores.

7.       El tope provincial del 60% sobre el VFRI protege el cálculo del impuesto inmobiliario provincial, pero no aparece trasladado como tope equivalente a la base de la tasa municipal.

8.       Sí existieron alivios reales, particularmente para nuevos comercios y, desde 2026, para sectores alcanzados por dos tasas comerciales relevantes.

9.       La evaluación correcta exige comparar la boleta anual total de contribuyentes representativos, no la cantidad de renglones del nomenclador.

A modo de conclusión, el trabajo sostiene que la política municipal redujo y simplificó determinados conceptos, pero no acreditó una baja general del 25% en la carga de los vecinos. La evidencia disponible muestra simultáneamente alivios focalizados, actualización de obligaciones masivas y una marcada expansión nominal del presupuesto y de los recursos propios.

 

 

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