
El presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Kirchner y el ministro de Economía compartieron escenario en Salliqueló, donde fue soldado el último caño del gasoducto Néstor Kirchner, una obra que insumió ocho meses -de los 24 en que se proyectaba hacerse, que fue financiado en parte con el impuesto a las grandes fortunas y que sufrió una serie de demoras.